Definición de servicio universal


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El servicio universal obligatorio (USO) es un paquete de servicios garantizados a toda la población, con una calidad mínima y a unos precios asequibles. Habitualmente se impone que el precio y la calidad deben ser uniformes geográficamente[1]. Cada país define los servicios que garantiza y las condiciones en las que se prestan. Por otro lado, las autoridades sectoriales también deben establecer qué operadores se encargan obligatoriamente de proporcionar estos servicios.

Las características básicas del USO son las siguientes:

  1. El USO esta compuesto por un paquete básico de servicios. A pesar de existir una definición general de USO, no es posible definir con detalle cuáles son los servicios que son se integran en el USO ni las condiciones en que deben ser prestados. A partir de sus posibilidades, cada país determina qué servicios garantiza y en qué condiciones, y puede ampliar el contenido del USO a medida que cambie su situación económica y social. La cuantía y calidad de los bienes públicos o servicios que garantiza un Estado son un buen indicador de su grado de desarrollo, entendiendo como tal no sólo el crecimiento económico del país, sino también las desigualdades en el reparto de la renta.
  2. Los servicios básicos deben ser accesibles para todo el mundo. Independientemente de su situación geográfica o de su nivel de renta, todos los ciudadanos deben poder acceder a los servicios definidos como básicos. Por tanto, se incluyen en la definición del USO aquellos servicios que conviene que todos los ciudadanos dispongan pero que el mercado por si mismo no abastece.
  3. El USO debe ofrecerse con una calidad mínima aceptable. El Estado define las características mínimas que deben ofrecer los servicios obligatorios. Se trata, por ejemplo, de un mínimo de kb/s al navegar por Internet o de la cobertura de la telefonía móvil. La calidad mínima del servicio se estipula en función de la capacidad del operador y de la red disponible.
  4. El precio de los servicios debe ser asequible. El alta a la red y el uso del servicio no debe suponer una carga excesiva para los usuarios. El objetivo del USO es conectar a la red el mayor número de población posible y para ello el precio debe ser atractivo. El Banco Mundial (2000) calcula que la media de la población mundial está dispuesta a gastar alrededor de un 2,5% de su renta disponible en servicios de telecomunicaciones. En ocasiones el coste del servicio es mucho mayor y el Estado debe procurar gestionar la financiación de un precio acorde con las posibilidades de su población.
  5. La calidad y el precio del USO deben ser uniformes geográficamente. Uno de los principios básicos del USO es la no discriminación. El coste de proporcionarlo es notablemente mayor en zonas remotas, sobretodo los costes fijos de construcción y mantenimiento de la red. No obstante, el precio en estas zonas debe ser el mismo que en las zonas urbanas, por lo que en muchas ocasiones el precio se sitúa por debajo del coste.


Justificaciones del USO

Existen varios motivos para garantizar la prestación del servicio universal.

  1. Redistribución de rentas. Las administraciones regulan el USO para garantizar que todos los ciudadanos accedan a los servicios de telecomunicaciones en unas condiciones que faciliten el desarrollo de su vida diaria. Así pues, el USO es un instrumento redistributivo cuya finalidad es garantizar la igualdad de acceso a ciertos servicios para el conjunto de ciudadanos de un país. En el caso de las telecomunicaciones, el objetivo del USO es ofrecer la posibilidad de comunicarse con el resto de usuarios sin que ello suponga un gran esfuerzo económico ni de movilidad. Las telecomunicaciones ofrecen numerosas ventajas a quienes disponen de ellas y en el mundo occidental empiezan a ser imprescindibles para no quedarse al margen las relaciones laborales, económicas y personales. En las definiciones más amplias del USO, las que pueden permitirse los países desarrollados, el servicio universal incluye programas de apoyo a los colectivos de discapacitados, como sordos o invidentes.
  2. Además de cumplir una función redistributiva, la regulación del USO es necesaria para suplir o corregir fallos de mercado. En el caso de las industrias de red uno de los fallos de mercado más importantes es la presencia de costes hundidos y de economías de escala, que impiden que los servicios lleguen a todos los ciudadanos. Ante la presencia de fallos de mercado, si el Estado no interviniera se producirían efectos indeseados. Por una parte las empresas sólo abarcarían los consumidores y las regiones rentables del mercado dejando desatendidas al resto (consumidores con rentas bajas y regiones rurales). Por otra parte la falta de competencia en las regiones de costes elevados facilitaría que las empresas realizaran conductas abusivas.
  3. Los servicios de telecomunicaciones son un instrumento de cohesión social y económica ya que acorta las distancias y reduce las asimetrías de información. El USO abre la posibilidad de participar en la sociedad a grupos desfavorecidos por su nivel de renta o su situación geográfica. Por otra parte, el servicio universal también representa un instrumento de política regional, dado que permite el desarrollo de las zonas rurales antes desconectadas y es capaz de descongestionar áreas urbanas a través del trabajo a distancia.


El origen del Servicio Universal

El origen del servicio universal se remonta a 1907, cuando Theodore Vail, presidente de AT&T, propuso al gobierno de Estados Unidos que el sector de las telecomunicaciones debía organizarse como un monopolio para evitar la discontinuidad de la red. Vail denominó a esto "one system, one policy, universal service". Este principio se acabó formalizando en 1913 en el Kingsbury Commitment, que permitió a AT&T adquirir diferentes operadores locales e iniciar la interconexión de las zonas en las que tenía presencia[2]. Fue así como empezó el proceso de universalización de las telecomunicaciones.

En muchos países, las primeras grandes empresas de telecomunicaciones fueron monopolios públicos, de manera que la universalziación se logró a través de la acción directa del Estado. En las últimas décadas del siglo XX, el proceso general de liberalización de las industrias de red ha supuesto grandes retos para los reguladores. Mantener las obligaciones del servicio universal bajo un régimen competitivo es una tarea difícil.

Notas

  1. Para una descripción detallada del Servicio Universal Obligatorio (USO) puede ver H. Cremer, F. Gasmi, A. Grimaud and J.J. Laffont (2001). “Universal Service: An Economic Perspective, Annals of Public and Comparative Economics, 72:1, pp. 5-43 y Michael Riordan (2002). “The Universal residencial Telephone Service”, en (Martin Cave, Sumit Majundar y Ingo Vogelsang editores), Hanbook of Telecommunications Economics, Amsterdam: North Holland.
  2. Para un análisis completo del origen del servicio universal en las telecomunicaciones vea Richard R. John (1999) “Theodore N. Vail and the Civic Origins of Universal Service”, Business and Economic History, Volume Twenty-Eight, no. 2, pp. 71-81, and Milton Mueller (1993) Universal Service in Telephhone History: A Reconstruction”, Telecommunications Policy, July.





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