Normas y Estándares


Los estándares y normas son descripciones técnicas detalladas, elaboradas con el fin de garantizar la interoperabilidad entre elementos construidos independientemente, así como la capacidad de replicar un mismo elemento de manera sistemática.

Según la Organización Internacional para la Estandarización (ISO), uno de los principales organismos internacionales desarrolladores de estándares, la normalización es la actividad que tiene por objeto establecer, ante problemas reales o potenciales, disposiciones destinadas a usos comunes y repetidos, con el fin de obtener un nivel de ordenamiento óptimo en un contexto dado, que puede ser tecnológico, político o económico.

Necesidad de tener normas

La interoperabilidad se basa en que las comunicaciones obedezcan a normas claras y unívocas. Estos documentos técnicos defiene las exigencias o requisitos operativos, que a su vez pueden ir acompañadas de recomendaciones operativas. Si la norma está bien escrita, dos sistemas que las satisfagan han de poder dialogar sin problemas. También podrán evolucionar libremente sin riesgo de alterar la comunicación, siempre que respeten la norma que define sus interfaces.

Por ejemplo, la norma puede definir elementos como :

Dos fórmulas para la normativa técnica

Las normas abiertas y los estándares europeos

Algunos grupos — que en ocasiones son consorcios o asociaciones sin ánimo de lucro — emprenden un proceso colaborativo de redacción de normas: bajo determinadas condiciones las perosnas o empresas interesadas pueden adherirse y participar en Grupos de Trabajo que elaboran la documentación técnica que constituirá la norma.

Seguidamente se publica la norma, a veces como propuesta o borrador, lo que en terminología inglesa se conoce como draft, de modo que se ponga en práctica y se ensaye, para descubrir los defectos que pudiera tener y correjirlos, seguidamente pasa a calificarse como candidato a norma y finalmente adquiere la categoría de recomendación oficial o documento de información.

Dicha publicación es abierta, lo cual supone que cualquiera puede estudiar el documento y tiene la posibilidad de desarrollar un sistema conforme al estándard. Además, el que la redacción este abierta a la comunidad de interesados evita que haya normas que solo satisfagan a una minoría que, por tanto, tendría un mayor poder sobre el contenido.

Las normas cerradas o proprietarias

En el extremo opuesto, el mayor freno a la interoperabilidad procede de la utilización de aparatos, programas y datos que solamente sean conocidos por sus autores. Esta cerrazón muchas veces es voluntaria, en la creeencia que, por ejemplo, con un formato propietario de fichero, el usuario quedará restringido a poder leerlo con un programa determinado.

De no se que se haya conseguido unas especificaciones de quien concibió el formato, para poder realizar dispositivos interoperables y herramientas compatibles, habrá que recurrir a la ingeniería inversa. No obstante este tipo de solución está regulada por determinadas leyes de protección de los derechos de autor, como The Digital Millennium Copyright Act of 1998 (DMCA) en los EEUU o la Directiva 2001/29/CE en la Unión Europea.

Situación intermedia : las normas de distribución restringida

Entre los dos extermos que se acaban de mencionar, hay otros organismos a los una persona se puede incorporar como miembro de forma más o menos abierta, que puede estar complementada por unas cuotas de adhesión o derechos de entrada altos y donde las publicaciones no son de acceso libre sino de pago. En este grupo se encuentran la mayoría de organismos estatales. Se pueden citar los organismos internacionales o intergubernamentales como ISO, UIT, o los comités nacionales de ANSI, AFNOR, etc. miembros de ISO. No obstante, la mayoría de sus normas son accesible mediante un pago único, sin que su utilización conlleve obligadamente el pago de un cánon de utilización; tienen el problema de no poder ser publicadas ni intercambiadas de modo que cada interesado ha de adquirir una copia.

Con frecuencia los mencionados organismos suelen ofrecer un acceso libre a las normas esenciales o a aquellas que con una mayor difusión se facilita la interoperabilidad, para favorecer que haya contribuciones y pruebas. También hay un grupo de normas que los gobiernos no desean mantener por si mismos y las publican para que estén accesibles, o lo hacen en el marco de acuerdos de colaboración entre organismos y consorcios, o para no favorecer a un grupo limitado de proveedores.

A veces un grupo muy pequeño de personas, incluso una sola persona, es quien decide sobre un estándard (para que tenga el estatudo de Norma, posiblemente tenga que ser aprobado por un comité nacional de normalización que puede imponer condiciones que limiten la libertad de utilización). Ese pequeño grupo o esa empresa, que publica un estandard industrial, puede estar más o menos receptivo a sugerencias de los usuarios. Como ejemplo de estos casos citemos el formato de ficheros RAR y su algoritmo de compresión de datos, el formato de documetos PDF, el lenguaje de programación Java, el formato de animación Flash, y otros similares.

En algunos países como los EE.UU. y Japón la utilización de una norma puede estar sujeta a un cánon cuando la norma incorpora elementos patentados: el formato de imagen GIF, si bien a esta fecha sus patentes han caducado y por tanto ya es libre, así como numerosos codecs de la serie MPEG (como el MP3 para codificar sonido y MPEG4 Y H.323 para codificar video) en cuyo caso lo habitual es que la decodificación sea libre mientras que la producción de contenidos en estos formatos haya de contribuir con un cánon por licencia. No obstante, a aquellos titulares de licencias que pretendan que sus estándares se acepten o incluyan en una norma nacional o internacional, los organismos internacionales de normalización ponen límites sobre los importes que pueden cobrar, les prohiben todo tipo de discriminación y de concesión de derechos exclusivos en la utilización de los materiales protegidos e imponen condiciones de interoperabilidad con otras soluciones alternativas.

Normas en telecomunicaciones

En el caso de las telecomunicaciones, el contexto al que hace referencia la ISO es casi exclusivamente tecnológico. Los estándares de telecomunicaciones deben alcanzar únicamente el nivel de concreción necesario para llevar a cabo implementaciones del estándar de manera inequívoca y que sean compatibles entre sí. Además, las normas técnicas de telecomunicaciones deben proporcionar criterios uniformes en el ámbito territorial más extenso posible, de manera que se pueda garantizar la interoperabilidad a nivel global.

Como se ha indicado más arriba, los estándares pueden ser “de facto”, cuando una o varias empresas desarrollas una tecnología que goza de popularidad y se convierte en una referencia en el mercado, o “de iure”, cuando quien los publica es un organismo que cuenta con presencia de diversos agentes que colaboran en su realización y garantizan su adopción en los instantes previos o iniciales de la comercialización de una tecnología. Los estándares consensuados suelen contar con respaldo más amplio y con menos detractores que los estándares “de facto”, puesto que éstos últimos pueden contener tecnologías privativas protegidas con patentes y para las que no negocien acuerdos de licencia, algo que no es habitual en los estándares elaborados por organismos.

Los principales organismos internacionales desarrolladores de estándares de telecomunicaciones son: • CENELEC - Comité Européen de Normalisation Electrotechnique (Comité Europeo de Normalización Electrotécnica)

ETSI - European Telecommunications Standards Institute (Instituto Europeo de Estándares de Telecomunicaciones)

• IEC - International Electrotechnical Commission (Comisión Electrotécnica Internacional)

• IEEE - Institute of Electrical and Electronical Engineers (Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos)

IETF - Internet Engineering Task Force (Grupo de Trabajo de Ingeniería de Internet)

• ISO - Organización Internacional para la Estandarización

ITU/UIT - Unión Internacional de Telecomunicaciones

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