Patentes



Las patentes son un mecanismo de protección para las invenciones que cumplen ciertos requisitos, y otorgan a su inventor derechos exclusivos por un período de hasta 20 años en el territorio en el que se le concede.

Para que se pueda conceder una patente, el inventor debe presentar una solicitud ante una oficina de patentes (la Oficina Española de Patentes y Marcas, por ejemplo) y demostrar que (en el caso de España, aunque los requisitos son parecidos en Europa y Estados Unidos):

1. Lo que presenta es un invento, es decir, aporta conocimiento práctico sobre el uso controlable de las fuerzas de la naturaleza o de la información. Esto excluye, entre otros, los descubrimientos científicos y los métodos de hacer negocios, aunque estos últimos sí son patentables en Estados Unidos.

2. El invento tiene carácter técnico. Esto se interpreta como “aporta soluciones técnicas a problemas técnicos”.

3. El invento es novedoso, esto es, que no se conoce nada parecido en el estado de la técnica.

4. El invento no es obvio, es decir, que no es evidente para cualquier persona diestra en la materia y que, por tanto, requiere actividad inventiva.

5. El invento tiene aplicación industrial, incluidas la agricultura, la ganadería y la pesca.

En el campo de las telecomunicaciones, son muchas las patentes que se han concedido a lo largo de la historia, desde la tecnología para el primer teléfono de Graham Bell (patente 174 465 de la Oficina Estadounidense de Patentes y Marcas, concedida en 1876) hasta las numerosas patentes de Qualcomm sobre tecnologías esenciales para el desarrollo de la tecnología de telefonía móvil 3G.

Muchas de las patentes concedidas han sido incorporadas en estándares como GSM o WiMax, por citar algunos ejemplos, lo que requiere que los propietarios de los derechos concedan licencias en condiciones razonables, justas y no discriminatorias para que se puedan implementar efectivamente los estándares, garantizando la interoperabilidad.

El principal reto al que se enfrenta actualmente el sistema de patentes, y que afecta particularmente al sector de las telecomunicaciones, es la falta de un criterio homogéneo sobre la concesión de patentes relacionadas con software. Los programas de ordenador son un elemento crítico para el despliegue de redes de comunicaciones y, mas ampliamente, para el desarrollo de la Sociedad de la Información, y se desconoce el efecto de las patentes sobre un sector tan dinámico. En la actualidad, el criterio que prevalece en Europa es el de la Oficina Europea de Patentes, que únicamente admite patentes sobre invenciones implementadas en ordenador.

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